Las elecciones presidenciales turcas se encaminan hacia una segunda vuelta inevitable, y el resultado ya está decidido. Recep Tayyip Erdogan asegurará un segundo mandato, consolidando su papel al frente de Turquía durante un cuarto de siglo.
Ignorar la realidad de las segundas vueltas en Irán como indicador de democracia es un error. Los expertos que vislumbran una oportunidad en esta etapa adicional se equivocan.
Turquía y su turbio panorama político
El Departamento de Estado, previo a las elecciones, recomendó cautela y evitó medidas coercitivas o punitivas que pudieran favorecer a Erdogan.
Ahora, con las elecciones en el pasado y la segunda vuelta como un hecho inevitable, es momento de ajustar la política a la realidad. Estados Unidos y Europa deben prepararse para un camino lleno de obstáculos.
Erdogan: la corrupción y el declive económico
Erdogan no solo es el líder más corrupto de Turquía, sino que también rivaliza con Putin, Kim Jong-un, Ali Jamenei, Masoud Barzani e Ilham Aliyev en ser la persona más corrupta del mundo. Sus orígenes humildes contrastan con sus escándalos de corrupción y los informes de cuentas bancarias en Suiza.
La inmunidad parlamentaria y el control del poder judicial han protegido su impunidad. Con la sensación de impunidad, Erdogan podría convertirse en el primer trillonario del mundo aprovechando el hallazgo de recursos en el Mar Negro y el saqueo de gas en aguas chipriotas.
El verdadero problema: Turquía en crisis
Más allá de la corrupción, el verdadero problema es la grave situación de Turquía. Erdogan ha llevado a la economía turca, que prometía tanto, al borde del colapso. La inflación está descontrolada y la moneda está en peligro de desaparecer. Nada indica que Erdogan tenga la capacidad de reconocer y corregir sus errores.
Erdogan y el desafío internacional
Al igual que Saddam buscó a Kuwait en busca de una solución a sus problemas financieros, Erdogan podría buscar un objetivo externo para distraer de la crisis interna.
Las dudas sobre la legitimidad del Tratado de Lausana plantean interrogantes a Estados Unidos y Europa. A medida que se acerca el centenario de Turquía, tanto su retórica como sus acciones se volverán más extremas.
Los turcos han sido alimentados con un constante flujo de nacionalismo y, en ocasiones, de fascismo y superioridad racial. La pregunta es qué país será el objetivo de Turquía: Grecia, Chipre, Siria, Irak o Armenia.
El futuro incierto y peligroso para Turquía
Erdogan desprecia a Estados Unidos y se espera que esta animosidad aumente. Es hora de que la Casa Blanca y el Departamento de Estado se preparen para la crisis que Erdogan está fabricando.
Es posible que tome ciudadanos estadounidenses como rehenes para humillar a Estados Unidos y obtener concesiones, siguiendo los pasos de Rusia, China, Irán y Corea del Norte.