Un submarino de propulsión nuclear soviético, el Proyecto-685 K-278 Komsomolets, se hundió en el Mar de Barents, seis años después de su entrada en servicio en 1983.
El submarino, conocido como clase Mike por la OTAN, era una maravilla tecnológica con innovaciones en armamento y materiales de construcción.
Sin embargo, una serie de fallos desencadenaron una tragedia en 1989, cuando el submarino sufrió una fuga de petróleo y un incendio que lo llevó al hundimiento.
Komsomolets: Un submarino revolucionario con un destino trágico
El Komsomolets contaba con un casco interior de titanio, lo que le permitía sumergirse a grandes profundidades y desplazarse de manera silenciosa. Equipado con torpedos de última generación y dos torpedos nucleares, el submarino prometía un poderío militar sin igual.
En 1989, a 3.000 pies de profundidad, el submarino sufrió una serie de incidentes fatales. Una ruptura en las mangueras de aire a alta presión provocó una fuga de petróleo y un incendio en el compartimento de popa. A medida que el fuego se intensificaba, el submarino comenzó a hundirse, dañando aún más su casco.
Un rescate desesperado y pérdidas humanas en el submarino Komsomolets
69 marineros lograron abandonar el submarino y quedaron varados en las gélidas aguas. El capitán y otros cuatro tripulantes intentaron escapar en una cápsula de salvamento, pero solo uno de ellos tuvo éxito. Tres marineros perdieron la vida en el intento.
En 2019, científicos rusos y noruegos descubrieron que el agua cerca del pecio del Komsomolets estaba altamente radiactiva, con niveles 100.000 veces superiores a los normales. Esto se atribuye a fugas del reactor nuclear y los torpedos nucleares. La pesca en la zona podría verse afectada por esta contaminación radiactiva, lo que preocupa a las autoridades noruegas.
Investigaciones en curso y advertencias
Científicos rusos continúan investigando el naufragio del Komsomolets para evaluar posibles daños medioambientales causados por los materiales radiactivos. Esta tragedia es un recordatorio de los riesgos que los submarinos nucleares representan para el ecosistema marino. Esperemos que medidas más estrictas se tomen para prevenir futuras tragedias de este tipo.