Una propuesta legislativa que criminaliza la negación, la trivialización o la exaltación del asalto perpetrado por el grupo terrorista Hamás el 7 de octubre contra el sur de Israel, ha sido aprobada en su primera lectura por unanimidad de 29 votos a favor en la Knesset.
Antes de la votación, mediante una secuencia de publicaciones en Twitter, el promotor del proyecto, el diputado de Yisrael Beytenu, Oded Forer, quien se inspiró en una ley de 1986 que sanciona la negación del Holocausto, manifestó que el tratamiento global de esta atrocidad “comienza a equipararse con la negación del Holocausto, encontrando incluso adherentes dentro de Israel”.
Forer destacó, “No podemos demandar a las naciones del mundo que prohíban la negación de esta masacre, al igual que se prohíbe negar el Holocausto, sin tomar nosotros mismos medidas al respecto. En una era dominada por la difusión acelerada de información falsa, es imperativo iniciar esta batalla sin demora”.
Evgeny Sova, coautor del proyecto y también miembro de Yisrael Beytenu, expresó tras la votación, que negar la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre es equiparable a la negación del Holocausto.
El proyecto de ley, respaldado por el Comité Ministerial de Legislación, prevé penas de hasta cinco años de cárcel para quienes nieguen o minimicen la masacre, así como para aquellos que expresen “elogio, simpatía o identificación” con el acto terrorista.
“Negar esta masacre es un intento de alterar la historia, en un esfuerzo por ocultar, trivializar y justificar los crímenes contra el pueblo judío y el Estado de Israel”, se lee en las notas explicativas del proyecto de ley.
La propuesta legislativa busca sancionar la negación del ataque de Hamás
En el ataque terrorista sin precedentes del 7 de octubre, aproximadamente 3.000 terroristas invadieron Israel por diferentes frentes: tierra, mar y aire. Los islamistas masacraron a unas 1.200 personas, en su gran mayoría civiles, quienes fueron víctimas de horrendas atrocidades. Además, secuestraron a 253 personas, también mayoritariamente civiles, de las cuales 132 permanecen como rehenes en Gaza.
Yariv Levin, ministro de Justicia, defendió la propuesta legislativa en la sesión plenaria del miércoles, revelando que había tenido que presentarla como una iniciativa individual debido a la imposibilidad de promoverla como una ley gubernamental por la resistencia de los consejeros jurídicos del estado.
Recientemente, Tamar Shunami, de Radio Ejército, reportó que la fiscal general Gali Baharav-Miara expresó su oposición a la legislación. Argumentó que los procesos judiciales que se derivarían de esta ley podrían entorpecer el enjuiciamiento y juicio de los miembros de Hamás, ya que implicaría revelar evidencia que podría comprometer los procedimientos legales en marcha.
Cabe destacar que esta propuesta legislativa se introduce apenas unos meses después del atentado del 7 de octubre, mientras que las legislaciones relacionadas con la memoria del Holocausto se adoptaron años después del genocidio en Europa, momento para el cual ya existía un consenso histórico sobre los crímenes, según indicó Baharav-Miara.
Forer, por su parte, destacó la importancia de la legislación tanto a nivel internacional como nacional. Post-votación, resaltó la necesidad de prevenir que sectores dentro del país socaven y perjudiquen el recuerdo de las víctimas.
En este contexto, Forer podría estar refiriéndose a sus esfuerzos recientes por despojar de su cargo al legislador de Hadash-Ta’al, Ofer Cassif, quien actualmente enfrenta un extenso proceso de destitución debido a su apoyo público a la acusación de genocidio contra Israel por parte de Sudáfrica ante el Tribunal Internacional de Justicia.
Debate sobre libertad de expresión frente a ley contra negación de la masacre
La iniciativa legislativa para sancionar la negación de la masacre ha encendido las alarmas entre algunos activistas de derechos humanos, quienes advierten sobre su potencial efecto restrictivo en la libertad de expresión. Este temor se agudiza ante el incremento de investigaciones policiales y procesos judiciales contra ciudadanos árabes israelíes, acusados de incitar o mostrar afinidad por organizaciones terroristas desde el inicio de la guerra.
Según informes del periódico israelí Haaretz, teorías conspirativas en torno al evento del 7 de octubre han encontrado un terreno fértil en el Este de Jerusalén.
Gil Gan-Mor, de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel (ACRI), expresó su preocupación: “La criminalización de ciertas expresiones debería limitarse a situaciones extremas, donde haya una amenaza directa y palpable, como podría ser la incitación a la violencia. La negación de la masacre, por más desafortunada y flagrante que sea, no cae dentro de estas circunstancias extremas”.
La ambigüedad en la redacción del proyecto de ley es otra fuente de inquietud para Gan-Mor, quien lidera las unidades de Derechos Civiles y Sociales de ACRI, al sugerir que podría dificultar la previsión de su aplicación práctica y, consecuentemente, generar un efecto disuasorio sobre la libertad de expresión.
Para que el proyecto se convierta en ley, aún debe ser aprobado por la comisión correspondiente y superar tres lecturas adicionales en el pleno de la Knesset.