El New York Times informó, basado en declaraciones de tres funcionarios israelíes no identificados, que Israel había planeado inicialmente un contraataque extenso contra Irán. Según los reportes, la acción militar iba a incluir objetivos incluso cerca de Teherán. Sin embargo, este plan se modificó sustancialmente.
Israel decidió posponer una respuesta inmediata al ataque directo e inédito de Irán, ocurrido entre el 13 y el 14 de abril. Este cambio de estrategia se produjo tras interceptar con éxito la mayoría de los misiles y drones iraníes, con apoyo de una coalición liderada por Estados Unidos.
Además, una conversación telefónica entre el presidente estadounidense Joe Biden y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu influyó en la decisión de adoptar una postura menos agresiva, en medio de intensas presiones diplomáticas que buscaban evitar una mayor escalada de las hostilidades.
De acuerdo con fuentes israelíes y occidentales, Israel finalmente ejecutó un ataque más contenido, lanzando “una pequeña cantidad de misiles” desde una distancia considerable al oeste de Irán. En la operación también se incluyeron pequeños drones de ataque, conocidos como cuadricópteros, utilizados para “confundir las defensas aéreas iraníes”.
Un reciente informe del New York Times detalla que un misil israelí alcanzó con éxito una batería antiaérea en una ubicación estratégica de Irán, identificada en informes previos como parte de las defensas S-300 de la instalación nuclear de Natanz. Un segundo misil explotó en el aire.
Según el reporte, un funcionario israelí indicó que este segundo misil fue intencionalmente destruido por la Fuerza Aérea de Israel después de confirmar que el primer objetivo había sido alcanzado, con el fin de “evitar causar demasiado daño”. Por otro lado, un funcionario occidental sugirió que el segundo misil pudo haber “funcionado mal”.
El artículo también revela que Israel había programado originalmente el ataque para la noche del lunes 15 de abril, pero lo pospuso en el último momento debido a preocupaciones de que Hezbolá pudiera intensificar sus ataques contra el norte de Israel. No se especifica si esa evaluación cambió o las razones detrás de la decisión de proceder con la operación durante la noche del jueves al viernes.
Israel no ha confirmado oficialmente su responsabilidad en el contraataque, aunque varios líderes han insinuado su involucramiento. Por su parte, Irán ha restado importancia a la respuesta y no ha atribuido directamente la acción a Israel.