Las reservas de uranio de Irán han crecido tras la aceleración del enriquecimiento anunciada en diciembre, sin que se hayan registrado avances en la resolución de cuestiones pendientes, según dos informes del organismo de control nuclear de la ONU divulgados el miércoles.
Las existencias de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, nivel cercano al necesario para fabricar armas nucleares, siguen preocupando a las potencias occidentales, que consideran injustificado ese grado de refinamiento para fines civiles. Irán sostiene que su programa nuclear persigue objetivos pacíficos.
Mientras la administración de Estados Unidos ha reiterado su intención de ejercer presión sobre Irán por su programa nuclear, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtió que el tiempo para lograr nuevas restricciones diplomáticas se está agotando.
“El incremento significativo en la producción y acumulación de uranio altamente enriquecido por parte de Irán, único país sin armas nucleares que genera este material, es un motivo de grave preocupación”, indicó el OIEA en un pasaje incluido en ambos informes sobre Irán.
Los documentos, enviados a los Estados miembros y revisados por Reuters, confirmaron el crecimiento de las reservas de uranio enriquecido al 60%, aunque sin progreso en la explicación de rastros de uranio encontrados en sitios no declarados.
Las existencias de uranio refinado al 60% en forma de hexafluoruro de uranio aumentaron en 92,5 kilogramos en el último trimestre, alcanzando un total de 274,8 kilogramos. De ser enriquecido aún más, ese volumen permitiría la fabricación de seis bombas nucleares, según criterios del OIEA.
Antes de la última aceleración, Irán producía entre 6 y 9 kilogramos de uranio altamente enriquecido por mes, pero ahora la cifra ha subido a entre 35 y 40 kilogramos. Un diplomático de alto rango indicó que este ritmo se acerca al umbral de 42 kilogramos necesario para una bomba si el material es refinado más allá del 60%.
Uno de los informes destacó la falta de avances en la aclaración de la presencia de uranio en sitios no declarados. “Irán sostiene que ha informado sobre todo el material, actividades y lugares nucleares requeridos en su Acuerdo de Salvaguardias. Sin embargo, esto contradice las evaluaciones de la Agencia”, señaló el documento.
“En consecuencia, el Organismo enfrenta un punto muerto en la resolución de estas cuestiones pendientes de salvaguardias”, agregó el informe.
Durante su mandato, Donald Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, que establecía estrictos límites a su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones. Desde su salida en 2018, Irán ha violado y superado ampliamente esos límites.
Con el pacto prácticamente desmantelado, las potencias europeas buscan que Estados Unidos impulse nuevos límites al programa nuclear iraní o reactive el mecanismo del acuerdo que permitiría reimponer todas las sanciones antes de su expiración en octubre.
El escenario militar también ha cobrado relevancia. Según el diario británico The Telegraph, Irán ha elevado su nivel de alerta ante la posibilidad de un ataque de Israel y Estados Unidos contra sus instalaciones nucleares.
Teherán ha desplegado sistemas adicionales de defensa aérea en torno a sitios estratégicos, pero un funcionario citado por el periódico reconoció que las defensas iraníes, ya debilitadas, podrían no resistir un ataque a gran escala.