Biden presionó a Netanyahu para persuadirlo de abstenerse de atacar a Hezbolá después del atentado de Hamás del 7 de octubre, según un informe publicado en WSJ.
En una llamada telefónica que hasta ahora no se había hecho pública, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantuvo una conversación de 45 minutos con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un esfuerzo por disuadir a Israel de llevar a cabo un ataque preventivo contra las fuerzas de Hezbolá en Líbano. Este intento de persuasión se produjo pocos días después del atentado terrorista de Hamás el 7 de octubre en Israel.
Fuentes cercanas a la llamada han informado que Biden instó a Netanyahu a reconsiderar la misión de atacar a las fuerzas terroristas de Hezbolá, que se encontraba en sus etapas iniciales cuando se llevó a cabo la conversación. El presidente estadounidense advirtió sobre las posibles consecuencias de una acción militar de gran envergadura en la región.
Esta comunicación marcó un punto de inflexión en los esfuerzos de Estados Unidos por reducir las tensiones en Oriente Medio, donde se ha buscado evitar la escalada del conflicto en la frontera norte de Israel con Líbano. Los enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y los combatientes de Hezbolá, respaldados por Irán, han sido frecuentes en esa zona.
La Casa Blanca había tomado medidas para desescalar la situación, incluyendo el envío de grupos de ataque de portaaviones al Mediterráneo oriental y un submarino nuclear. Sin embargo, Israel informó a Estados Unidos sobre su plan de un ataque preventivo el 11 de octubre, alegando la amenaza inminente de un ataque por parte de Hezbolá.
Funcionarios estadounidenses, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, se reunieron en un comité de directores para evaluar la situación y determinaron que la inteligencia estadounidense no coincidía con la información proporcionada por Israel.
Amos Hochstein, un empresario, diplomático y lobista estadounidense-israelí, ha estado liderando los esfuerzos de la Casa Blanca para buscar soluciones diplomáticas y aliviar las tensiones en la frontera israelo-libanesa. El gobierno francés también ha estado involucrado en estos esfuerzos, instando a Líbano a cumplir con la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exige la retirada de las fuerzas de Hezbolá del sur de Líbano y su distancia de al menos 18 millas de la frontera con Israel.
Los enfrentamientos previos en la región habían resultado en más de 200 ataques contra Israel por parte de terroristas libaneses, cobrando la vida de 10 personas, incluyendo siete soldados. A su vez, Israel respondió con cerca de 1,000 ataques en el sur de Líbano, causando la muerte de más de 120 combatientes del grupo terrorista Hezbolá y 10 civiles libaneses.
Israel ha advertido a Hezbolá sobre posibles ataques más intensos en Líbano si no retiran sus fuerzas. Las tensiones llegaron a su punto máximo cuando se informó que Israel planeaba una invasión terrestre en Líbano para alejar a Hezbolá de su frontera norte, en medio de preocupaciones sobre la posible magnitud de una incursión y su impacto en la región.