La administración Biden está considerando emplear la venta de armas a Israel como un medio para persuadir al gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu de moderar su ofensiva militar en la Franja de Gaza. Esta estrategia está siendo contemplada por tres funcionarios estadounidenses actuales y uno anterior, según sus declaraciones.
Instruidos por la Casa Blanca, los expertos del Pentágono están analizando el arsenal bélico que Israel ha solicitado, buscando elementos que puedan servir como herramientas de negociación. Aunque aún no se ha tomado una decisión definitiva, esta táctica se encuentra en estudio.
De acuerdo con las fuentes, las autoridades israelíes continúan solicitando a Estados Unidos un mayor suministro de armamento, incluyendo bombas aéreas de gran envergadura, municiones diversas y sistemas de defensa aérea.
Tras semanas de peticiones discretas por parte de la administración estadounidense que han resultado menos efectivas de lo esperado, EE. UU. contempla la posibilidad de demorar o suspender dichas entregas. Se espera que esta medida incentive a Israel a adoptar acciones concretas, como la apertura de más corredores humanitarios para aumentar la asistencia a los civiles gazatíes.
Entre el armamento que EE. UU. está considerando utilizar como medio de presión se encuentran municiones de artillería de 155 mm y kits de orientación para bombas, conocidos como JDAM, que transforman bombas convencionales en municiones guiadas de alta precisión. Sin embargo, es probable que Estados Unidos siga suministrando otros tipos de kits de conversión que mejoran la precisión de las municiones israelíes.
Las fuentes indicaron que es improbable que se detenga la entrega de sistemas de defensa aérea, a pesar de que la idea fue evaluada. La administración de Biden se concentra en revisar el equipo militar ofensivo que podría ser retenido o retrasado.
Además, los funcionarios de la administración han debatido la posibilidad de ofrecer a Israel una mayor cantidad del armamento solicitado como incentivo para que adopte algunas de las medidas propuestas por EE. UU.
Este enfoque surge tras semanas en las que el presidente Joe Biden y su equipo de seguridad nacional no han logrado persuadir a Netanyahu y a otros funcionarios israelíes de reducir radicalmente su ofensiva en Gaza y de implementar acciones para reducir las víctimas civiles.
Las fuentes señalan que la frustración de los altos funcionarios de la administración Biden ha aumentado ante la percepción de que Israel a menudo ha ignorado sus llamados a ejercer mayor precaución para minimizar el daño a los civiles palestinos.
Citando el deterioro de las condiciones humanitarias en Jan Yunis como el ejemplo más reciente, esta frustración también se ha incrementado dentro del Pentágono. Mientras tanto, Biden y otros funcionarios de la Casa Blanca se han mostrado exasperados en privado con la gestión de Netanyahu en la guerra.
Durante semanas, Biden ha expresado su empeño en influir en las tácticas militares israelíes. “He estado trabajando en silencio con el gobierno israelí para conseguir que reduzcan y se retiren significativamente de Gaza”, afirmó Biden el 8 de enero frente a manifestantes que exigían un alto al fuego. “He estado haciendo todo lo posible para lograrlo”.
Funcionarios de la Casa Blanca reconocen que Biden ha tenido cierto éxito, aunque admiten que los funcionarios del gobierno israelí aún no han llegado tan lejos como el presidente desea.
Un alto funcionario de la administración, que prefirió el anonimato para hablar, expresó su frustración con los funcionarios israelíes. “Aún queda mucho por hacer y deben ser más cuidadosos”, señaló el funcionario.