Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de EE. UU., afirmó esta semana ante legisladores que la administración Biden no busca imponer condiciones a la ayuda solicitada al Congreso para Jerusalén. Esta declaración surge después de que se insinuara la posibilidad de que EE. UU. pudiera condicionar la ayuda en el futuro.
El senador demócrata Chris Van Hollen, quien se reunió en privado con Sullivan, confirmó a The Associated Press que la Casa Blanca no está solicitando ninguna condicionalidad para la ayuda. Este relato fue respaldado por una segunda persona familiarizada con la reunión.
Durante el encuentro, Sullivan respondió a las preguntas de los demócratas del Senado sobre cómo se garantizaría que cualquier arma proporcionada a Israel por EE. UU. se utilizaría en conformidad con la ley estadounidense.
Varios demócratas progresistas han instado a condicionar la ayuda a Israel en vista del creciente número de víctimas civiles en Gaza y la frustración por las acciones de Israel en Judea y Samaria.
El presidente Biden consideró la propuesta la semana pasada, pero argumentó que un enfoque más estricto hacia Israel no habría garantizado la liberación de los rehenes, el aumento de la ayuda a Gaza ni la implementación de un alto el fuego temporal.
A pesar de ello, sus principales asesores se negaron a descartar por completo la idea de condicionar la ayuda en varias entrevistas a principios de esta semana. Los comentarios de Sullivan parecen poner fin a la propuesta, que de todas formas no podría ser aprobada por el Congreso.