El presidente sirio Bashar Assad envió al presidente estadounidense Barack Obama una propuesta secreta de paz con Israel en 2010, que también fue compartida con el primer ministro Benjamin Netanyahu, según escribe el ex secretario de Estado John Kerry en su nueva memoria publicada el martes.
Según Kerry, Netanyahu encontró la propuesta “sorprendente” porque mostraba que Assad estaba dispuesto a hacer más concesiones que en negociaciones anteriores.
La carta fue redactada por Assad un año antes del comienzo de la guerra civil de Siria; Siria e Israel participaron en negociaciones mediadas por los Estados Unidos hasta principios de 2011, pero finalmente no llegaron a ningún acuerdo.
En su libro “Every Day is Extra”, Kerry escribe extensamente sobre Siria, que describe como una “herida abierta” dejada por la administración Obama y un tema en el que él piensa “todos los días”.
Según Kerry, en 2009, mientras era presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, visitó Damasco como parte de una gira por el Medio Oriente y celebró su primera larga reunión con Assad, que para entonces había estado en el poder durante una década.
“En nuestra primera reunión, lo confronté acerca de una planta de energía nuclear siria que Israel había bombardeado”, escribió Kerry, refiriéndose al reactor nuclear sirio que el entonces primer ministro Ehud Olmert destruyó en 2007.
“El hecho de que se tratara de una instalación nuclear había sido bien establecido públicamente. Era indiscutible”, explica Kerry. Sin embargo, Assad, según Kerry, negó esos hechos, incluso cuando los dos hombres se quedaron solos. “Assad me miró a los ojos y me dijo que no era una instalación nuclear, con exactamente el mismo afecto y entonación con el que dijo todo lo demás. Fue una mentira estúpida, absolutamente indemostrable, pero mintió sin ninguna duda”, escribe Kerry.
Durante su próxima conversación, escribe Kerry, presionó a Assad por su apoyo al grupo terrorista libanés Hezbolá, y el presidente sirio respondió que “todo se va a negociar”, insinuando que esta política podría cambiar como resultado de las negociaciones con Israel.
Kerry resalta que los intentos previos de alcanzar un acuerdo de paz entre Israel y Siria bajo los gobiernos de Yitzhak Rabin, Shimon Peres, Ehud Barak, Olmert y Netanyahu (durante su primer mandato en la década de 1990) habían terminado en fracaso, pero Assad todavía estaba interesado en algún tipo de trato con Israel.
“Assad me preguntó qué se necesitaría para entablar negociaciones de paz serias, con la esperanza de asegurar el retorno de los Altos del Golán, que Siria perdió contra Israel en 1967”, escribe Kerry. “Le dije que si hablaba en serio, debería hacer una propuesta privada. Él preguntó cómo se vería. Yo compartí mis pensamientos. Dio instrucciones a su asistente principal para redactar una carta de Assad al presidente Obama”.
En la carta, escribe Kerry, Assad le pidió a Obama que apoye las reanudadas conversaciones de paz con Israel y declaró “la disposición de Siria a tomar una serie de medidas a cambio del retorno del Golán de Israel”.
Kerry nota que “el padre de Assad [Hafez Assad] había intentado y no había logrado recuperar el Golán, por lo que estaba dispuesto a hacer mucho a cambio”.
Según Kerry, inmediatamente después de la reunión con Assad, voló a Israel y compartió la información con Netanyahu, que acababa de regresar al poder después de 10 años fuera de la política o en la oposición. “Al día siguiente, volé a Israel, donde me reuní con el primer ministro Bibi Netanyahu y le mostré la carta de Assad”, escribe Kerry. “Estaba sorprendido de que Assad estuviera dispuesto a llegar tan lejos, mucho más lejos de lo que había estado dispuesto a llegar [anteriormente]”.
Kerry había mencionado la existencia de la carta una vez antes, en una entrevista en Nueva York en 2015, pero no había descrito previamente su conversación con Netanyahu al respecto. En 2015, dijo que Netanyahu finalmente le dijo a la administración que no podía llegar a un acuerdo con Siria dadas las circunstancias.
Según Kerry, después de mostrarle la carta de Assad a Netanyahu, la trajo consigo a Washington. El gobierno de Obama intentó poner a prueba la seriedad de Assad al pedirle al líder sirio que tome “medidas de fomento de la confianza” tanto para Estados Unidos como para Israel, incluido el cese de algunos envíos de armas a Hezbolá. Sin embargo, Assad decepcionó a la administración al no cumplir sus promesas.
“Recuerdo que escuché que Assad continuaba con exactamente el tipo de comportamiento con Hezbolá que le dijimos que tenía que detener. Fue decepcionante, pero no sorprendente”, escribe Kerry.
Más adelante en el libro, Kerry describe a Assad en términos muy negativos, reflexionando sobre su conducta a lo largo de la brutal guerra civil. “Un hombre que puede mentirle en su rostro a un metro de distancia puede mentirle al mundo con la misma facilidad después de haber matado a su propia gente con gas”, dice Kerry.
Kerry también escribe extensamente sobre las deliberaciones dentro de la administración sobre cómo reaccionar ante el uso de armas químicas de Assad contra su publo en el verano de 2013.
Según Kerry, él y la mayoría de los altos funcionarios de seguridad nacional de Obama abogaban por un ataque militar contra Assad, en línea con la definición de Obama de ataques químicos como una “línea roja”. Pero Obama dudó, especialmente después de que se hizo evidente que tal paso no recibiría un apoyo abrumador en el Congreso.
Kerry concluye su capítulo sobre Siria escribiendo que para el final del mandato de Obama, y mientras Donald Trump se preparaba para ingresar a la Casa Blanca, “la diplomacia para salvar Siria había muerto, y las heridas de Siria permanecían abiertas. Pienso todos los días en cómo podríamos haberlas cerrado y cómo el mundo podría cerrarlas todavía”.
El viernes, Jewish Insider publicó extractos del libro de Kerry relacionados con sus intentos de fomentar un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos como secretario de Estado. En sus memorias, Kerry también dice que probablemente pasó más tiempo como secretario de estado hablando con Netanyahu que con cualquier otro líder mundial.