Cualquier cambio en la frontera oriental de Israel afectaría a las relaciones entre Israel y Egipto, Jordania, Francia y Alemania, afirmaron los ministros de relaciones exteriores de los países, el martes.
Tal movimiento “también podría tener un impacto en las relaciones con Israel”, advirtieron.
Los ministros celebraron una videoconferencia y al final de esta determinaron que no reconocerían ninguna extensión de la ley israelí en Judea y Samaria a menos que los palestinos estuvieran de acuerdo con ella.
“Creemos unánimemente que la no ‘anexión’ de los territorios palestinos ocupados en 1967 violaría el derecho internacional y pondría en peligro los cimientos del proceso de paz”, menciona la declaración.
Las medidas de soberanía de Israel “tendrían graves consecuencias para la seguridad y la estabilidad de la región y constituirían un importante obstáculo a los esfuerzos por lograr una paz plena y justa”, añadieron los ministros de relaciones exteriores.
También examinaron las formas de alentar a las partes israelí y palestina a volver a la mesa de negociaciones.
El Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson, también se pronunció en contra de la extensión de la soberanía de Israel en una llamada telefónica con el Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, el lunes por la noche.
La oficina de Netanyahu anunció que “aclaró en la conversación que Israel está preparado para negociar en base al plan de paz Trump, que es un plan creativo y realista que no repite las ecuaciones fallidas del pasado”.
Una lectura de la Oficina del Primer Ministro del Reino Unido declaró que Johnson “expuso su preocupación por los planes de soberanía en partes de Judea y Samaria unilateralmente y advirtió que esto retrasaría las perspectivas de paz en la región”.
Johnson animó a Netanyahu a negociar con los palestinos, al tiempo que reiteró “su apoyo personal a Israel”.
En un artículo del periódico Yediot Aharonot de la semana pasada, Johnson hizo un llamado al gobierno israelí para que no se “anexionen” partes de Judea y Samaria y para que, en su lugar, se vuelva a la mesa de negociaciones.