David Barnea, jefe del Mossad, defendió la decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de postergar la invasión de Líbano y la operación “beeper” contra Hezbolá. Durante la Conferencia Internacional INSS en Tel Aviv, elogió al mandatario por ordenar los ataques de septiembre pasado y rechazó las declaraciones del exministro de Defensa, Yoav Gallant sobre el momento más oportuno para actuar.
Barnea contradijo las afirmaciones de Gallant, quien había propuesto una gran ofensiva en Líbano pocos días después del ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. Según el jefe del Mossad, la operación habría tenido un impacto menor si se hubiera ejecutado antes. Explicó que, cuando se llevó a cabo el 17 de septiembre de 2024, Hezbolá tenía en su poder diez veces más beepers y el doble de walkie-talkies con trampas explosivas que al inicio de la guerra.
El ataque del 17 de septiembre hizo explotar miles de dispositivos en todo Líbano, matando a decenas de agentes de Hezbolá y mutilando a miles más. Este golpe marcó una escalada en la ofensiva israelí contra el grupo terrorista, tras casi un año de ataques con cohetes que obligaron a desplazar a 60.000 habitantes del norte de Israel. Los bíperes, llenos de explosivos, fueron detonados con un mensaje encriptado que exigía sostener los dispositivos con ambas manos, lo que aumentó la posibilidad de causar heridas graves.
Barnea calificó la operación como un “punto de inflexión” en la lucha contra Hezbolá. Reveló que la planificación de los walkie-talkies con trampas explosivas comenzó hace más de una década, y al notar limitaciones en su uso, el Mossad trabajó en los beepers desde 2022. En las semanas previas a los ataques del 7 de octubre, 500 de estos dispositivos ya estaban en Líbano, con más llegando en los meses siguientes, lo que incrementó el impacto de la ofensiva.
Por su parte, Gallant, destituido en noviembre, criticó la cautela de Netanyahu en los primeros días de la guerra. En una entrevista con el Canal 12, aseguró que Israel perdió una oportunidad crucial para eliminar a Hezbolá el 11 de octubre de 2023. Según él, el gobierno ignoró su advertencia sobre una reunión clave de altos mandos del grupo terrorista, en la que también estaban presentes iraníes y el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah. Un ataque aéreo en ese momento, según Gallant, habría diezmado el liderazgo de la organización y destruido más del 90% de su arsenal de misiles y cohetes.
El exministro de Defensa también aseguró que, combinando el ataque aéreo con la operación de walkie-talkies y beepers, miles de combatientes enemigos habrían sido eliminados, lo que habría desmantelado por completo a Hezbolá como fuerza militar. En un podcast reciente, afirmó que una ofensiva israelí en el sur del Líbano habría matado a 15.000 terroristas al detonar sus walkie-talkies, los cuales contenían el triple de explosivos que los beepers usados meses después.
Netanyahu rechazó las acusaciones y defendió su decisión de no atacar el 11 de octubre. En una entrevista con el Canal 14, argumentó que abrir un segundo frente de guerra tan pronto después del ataque de Hamás habría sido “un error horrible”. También sostuvo que en ese momento Hezbolá solo tenía 150 beepers explosivos, en comparación con los miles acumulados en los meses posteriores.
Las declaraciones del primer ministro provocaron una rápida respuesta de Gallant, quien aseguró en X que la operación de localizadores había sido preparada con años de antelación y estaba lista para ser activada el 11 de octubre. Además, insistió en que, al momento de su propuesta, miles de estos dispositivos ya estaban en manos de combatientes de Hezbolá.