Las FDI informaron de nuevos ataques aéreos en los suburbios del sur de Beirut, dirigidos contra instalaciones clave de Hezbolá, incluidas salas de comando de la unidad de misiles antibuque y de señales, además de otras dos salas de mando.
Antes de los bombardeos, se emitieron advertencias para evacuar a los civiles en las zonas afectadas. Otro ataque aéreo tuvo como objetivo un lanzacohetes de Hezbolá en Bazouriye, utilizado en un ataque previo contra Nahariya.
El ejército difundió imágenes de estas operaciones, que se suman a una serie de ataques anteriores en Líbano. Según las FDI, los objetivos incluyeron instalaciones del consejo ejecutivo de Hezbolá, responsables de finanzas y administración, en varias regiones como Nabatieh, el sur del Líbano, Baalbek, el valle de Beqaa y áreas cercanas a Beirut.
Estos ataques dañaron centros de comando y recolección de inteligencia utilizados para planificar actividades terroristas. Las FDI señalaron que estas instalaciones eran cruciales para las evaluaciones operativas y estratégicas de Hezbolá.
El ejército afirmó que las operaciones impactaron significativamente la capacidad del consejo ejecutivo de Hezbolá para coordinar, apoyar y restaurar sus funciones militares, debilitando su capacidad de organizar actividades terroristas y reconstruir su infraestructura tras un conflicto.