Setenta años después del comienzo de la Guerra de Corea, las perspectivas de un tratado de paz para poner fin oficialmente al conflicto parecen tan distantes como siempre, ya que las dos Coreas celebraron conmemoraciones discretas el jueves en medio de una mayor tensión.
La Guerra de Corea entre 1950 y 1953 terminó en un armisticio en lugar de un tratado de paz, dejando a las fuerzas de la ONU lideradas por los Estados Unidos técnicamente todavía en guerra con Corea del Norte.
Los líderes de Corea del Sur se opusieron en 1953 a la idea de una tregua que dejara la península dividida y no fueron signatarios del armisticio.
Los veteranos de guerra surcoreanos se reunieron para conmemorar el aniversario, incluyendo un evento en el que el presidente de estadounidense, Donald Trump, y otros líderes internacionales entregaron video mensajes.
“La guerra no ha terminado realmente y no creo que la paz llegue mientras yo esté vivo”, mencionó Kim Yeong-ho, el veterano de 89 años que asistió a un evento en la ciudad fronteriza surcoreana de Cheorwon. “Las pesadillas siguen volviendo a mí todos los días”.
Corea del Norte publicó un informe de 5 500 palabras culpando a los Estados Unidos de iniciar la guerra, cometer atrocidades y mantener décadas de políticas hostiles que no dejaron a Pyongyang otra opción que buscar sus propias armas nucleares.
Mientras los Estados Unidos se aferre a una “patológica y antigua política hostil” hacia Corea del Norte, “seguiremos fortaleciéndonos para contener las persistentes amenazas nucleares estadounidenses”, anunció el Instituto para el Desarme y la Paz del Ministerio de Relaciones Exteriores en el informe, que fue difundido por los medios de comunicación estatales.
Hace dos años, una ráfaga de diplomacia y cumbres entre el líder norcoreano Kim Jong Un y los presidentes de los Estados Unidos, Corea del Sur y China suscitaron la esperanza de que, aunque el arsenal nuclear del Norte no disminuyera, las partes podrían acordar el fin oficial de la guerra.
PIENSE CON SABIDURÍA
Sin embargo, una serie de reuniones de seguimiento y conversaciones a nivel de trabajo no lograron cerrar la brecha, y Corea del Norte ha adoptado un tono cada vez más conflictivo, reanudando los lanzamientos de misiles de corto alcance, volando una oficina de enlace intercoreana y cortando las líneas de comunicación con Corea del Sur.
El miércoles, Corea del Norte informó que había decidido suspender los planes de acción militar no especificados contra Corea del Sur, pero le advirtió que “pensara y se comportara sabiamente”.
Mientras que el ejército de Corea del Sur está listo para contrarrestar cualquier amenaza, Seúl no desea forzar sus sistemas políticos o económicos en el Norte, señaló el presidente de Corea del Sur Moon Jae-in en un evento de aniversario.
“Buscaremos continuamente rutas que sean mutuamente beneficiosas para ambas Coreas a través de la paz”, añadió. “Antes de hablar de unificación, espero que podamos convertirnos en vecinos amistosos primero”.
Moon supervisó una ceremonia en la que el ejército de los Estados Unidos repatrió los restos de 147 soldados surcoreanos que murieron en la guerra. Los restos fueron recuperados en Corea del Norte en operaciones que se remontan a la década de 1990.
La recuperación de los restos de los aproximadamente 5 300 miembros del servicio estadounidense desaparecidos en Corea del Norte había sido uno de los elementos de una declaración firmada por Kim y Trump en una cumbre en Singapur en el 2018, pero después de que Corea del Norte entregara los restos de al menos 62 estadounidenses, esos esfuerzos se estancaron al aumentar las tensiones.
Los historiadores han estimado que la guerra puede haber causado hasta un millón de muertes militares y haber matado a varios millones de civiles. Miles de familias fueron divididas con poco contacto cuando la Zona Desmilitarizada fuertemente fortificada (DMZ) cortó la península en dos.
A pesar de los recelos de muchos en los Estados Unidos, los funcionarios de Corea del Sur están presionando más enérgicamente para que se ponga fin al acuerdo de armisticio.
“Es hora de que Corea tome el centro de atención en el mantenimiento de su propia paz y seguridad”, afirmó el Viceministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Cho Sei-young, el miércoles.