Expertos en derechos humanos de la ONU condenaron enérgicamente el jueves la ejecución de un delincuente juvenil por parte de Irán “en violación de una prohibición absoluta del derecho internacional de los derechos humanos”, y pidieron a Teherán que deje de condenar a muerte a los niños.
“Deploramos enérgicamente que las autoridades hayan procedido a la ejecución del delincuente juvenil Arman Abdolali”, dijeron los expertos.
Tenía 17 años cuando fue condenado en 2013 por el presunto asesinato de su novia Ghazaleh Shakour.
A pesar de los clamores internacionales para que se le perdonara la vida, fue ahorcado al amanecer del miércoles en la prisión de Gohardasht, tras haber sido trasladado a régimen de aislamiento la noche anterior, sin previo aviso ni posibilidad de reunirse con su familia por última vez.
Durante sus ocho años de prisión, las organizaciones de derechos humanos locales e internacionales dijeron que el adolescente había sido sometido a tortura psicológica al ser puesto en aislamiento para su ejecución en siete ocasiones.
Calificaron su ejecución de “violación descarada de los tratados y convenciones internacionales sobre los Derechos del Niño”.
Los expertos de la ONU -entre ellos Javaid Rehman, relator especial sobre la situación de los derechos humanos en Irán, y Mikiko Otani, presidenta del Comité de los Derechos del Niño- dijeron que la ejecución de Abdolali es “emblemática de los profundos defectos del sistema de justicia juvenil en la República Islámica de Irán”. Hicieron un llamamiento a Teherán para que inicie y dé prioridad a las reformas judiciales.
“La ejecución de Abdolali fue programada y reprogramada al menos en seis ocasiones, durante las cuales fue trasladado a un régimen de aislamiento para preparar su ejecución, sólo para ser devuelto a su celda en el último momento”, dijeron.
“Los titulares de mandatos de Procedimientos Especiales y los expertos de los Órganos de Tratados han pedido en varias ocasiones al gobierno que detenga su ejecución”.
Amnistía Internacional calificó el primer juicio de Abdolali en 2015 de “gravemente injusto”, llevado a cabo por un tribunal que “se basó en confesiones contaminadas por la tortura”, tras la desaparición de Shakour un año antes.
Dijo que había sido condenado a muerte dos veces, pero que la ejecución se detuvo en ambas ocasiones tras las protestas internacionales.
Amnistía añadió que en su nuevo juicio de 2020, en el que se dictó una segunda sentencia de muerte, el tribunal declaró la culpabilidad del adolescente “ante la ausencia de pruebas en contrario”.
La justicia iraní también ahorcó el miércoles a una joven pareja en el suroeste del país, además de ejecutar a 19 personas en las últimas semanas, entre ellas una mujer, en cárceles de todo el país.
Reiterando los llamamientos internacionales para que Irán suprima la pena de muerte, en particular para los delincuentes juveniles, los expertos de la ONU le instaron a conmutar todas las condenas a muerte dictadas contra delincuentes juveniles, de acuerdo con sus obligaciones internacionales.
Actualmente hay más de 85 delincuentes juveniles condenados a muerte en Irán. La mayoría de ellos proceden de entornos marginales y han sido víctimas de abusos.
Los expertos afirmaron que fueron condenados “tras procesos que violan significativamente el derecho internacional de los derechos humanos”.