Autoridades libanesas incautaron 2,5 millones de dólares en efectivo a un individuo que llegó desde Turquía, informó el Ministerio de Finanzas. Tres fuentes aseguraron que el dinero tenía como destino Hezbolá.
Según una de las fuentes, esta incautación no tiene precedentes en el país. Hezbolá no ha emitido comentarios al respecto. “El detenido y los fondos serán entregados a la división de investigación de la Dirección general de Seguridad”, señaló el Ministerio en un comunicado sin mencionar al grupo terrorista.
El acuerdo de alto el fuego alcanzado en noviembre entre Israel y Hezbolá establece el despliegue del ejército libanés en el sur del país, mientras ambas partes retiran sus tropas. Hezbolá, respaldado por Irán, ha visto disminuida su influencia política y financiera tras un año de enfrentamientos con Israel. En la política libanesa posterior a la guerra, el grupo no ha logrado imponer su agenda en la formación del gobierno, y la mención de su arsenal fue eliminada del documento oficial del nuevo gabinete.
El mes pasado, el embajador israelí ante la ONU acusó a Hezbolá de rearmarse con ayuda de Irán. Una fuente cercana al grupo desmintió la afirmación. Además, Líbano suspendió indefinidamente los vuelos procedentes de Irán tras denuncias del ejército israelí sobre el uso de aviones civiles para transportar dinero en efectivo destinado a financiar a Hezbolá. La medida desató protestas entre sus simpatizantes, y un convoy de la ONU fue atacado, y provocó un vehículo incendiado y dos miembros de las fuerzas de paz heridos.
Fuentes de seguridad libanesas informaron que la prohibición aérea se implementó tras advertencias de Estados Unidos de que Israel podría derribar los aviones sospechosos. Naim Qassem, líder de Hezbolá, calificó la decisión como una “orden israelí”. En respuesta, Irán prohibió el aterrizaje de vuelos libaneses hasta que se revoque la restricción.
El acuerdo del 27 de noviembre entre Israel y Hezbolá puso fin a dos meses de combates intensos, desencadenados por los ataques transfronterizos de Hezbolá tras la ofensiva de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023. El grupo justificó sus acciones en apoyo a Hamás en Gaza. Durante la escalada, Israel eliminó a varios líderes de Hezbolá y atacó la entidad financiera Al-Qard Al-Hassan, señalada por Jerusalén y Washington como un canal de lavado de dinero y financiamiento terrorista. Hezbolá niega estas acusaciones.
El jueves, un ataque con drones israelíes en Hermel, al norte del Líbano, eliminó a Mohammed Mahdi Ali Shaheen, miembro clave de Hezbolá involucrado en la adquisición de armas. Según el ejército israelí, Shaheen organizaba transacciones de compra de armamento en la frontera sirio-libanesa desde la entrada en vigor del alto el fuego. Era un actor destacado en la red de contrabando del grupo, facilitando acuerdos con proveedores y gestionando la distribución de armas.
El ejército israelí justificó la operación alegando que Shaheen representaba “una amenaza directa para Israel y sus ciudadanos”, además de violar los términos del acuerdo con Líbano.
Un día antes, otro ataque con drones en el noreste libanés mató a Mahran Ali Nasser al-Din, alto miembro de la Unidad 4400 de Hezbolá, responsable del tráfico de armas hacia el Líbano.