Japón, Italia y Reino Unido se unen en un ambicioso proyecto: el Programa Global de Combate Aéreo (GACP), que busca desarrollar cazas furtivos de sexta generación para complementar sus flotas de F-35 y fortalecer la OTAN.
El caza furtivo de sexta generación y la OTAN
Los tres países ven en esta colaboración una oportunidad para mejorar sus capacidades militares aéreas y aportar al apoyo de la OTAN. Además, buscan disuadir a China y prepararse para posibles enfrentamientos aéreos en caso de conflicto.
Para lograr una cooperación efectiva entre las cazas de sexta generación y los F-35, será necesario establecer conexiones seguras y eficientes entre ambas plataformas, así como con las de cuarta generación.
La intención de Japón es contar con cazas furtivos de sexta generación que complementen a sus F-35, adquiridos para reemplazar los antiguos F-4, y hacer frente a las provocaciones aéreas regulares de China cerca de sus costas.
Colaboración internacional y declaración conjunta
Tras anunciar el GACP, Japón y el Pentágono emitieron una declaración conjunta, en la que Estados Unidos expresó su apoyo a la cooperación en seguridad y defensa entre Japón, Italia y Reino Unido.
Estos tres países también emitieron una declaración conjunta, enfatizando la interoperabilidad entre sus fuerzas y la necesidad de colaboración con Estados Unidos, la OTAN y otros socios internacionales.
El proyecto busca aprovechar la exitosa tecnología Multi-function Advanced Data Link del F-35, que permite la conexión entre los cazas de diferentes países, y adaptarla para la sexta generación.
Innovaciones tecnológicas y drones
El nuevo caza furtivo podría contar con la capacidad de controlar drones desde la cabina, al igual que el proyecto de sexta generación de Estados Unidos. Ambos proyectos se describen como «familias de sistemas», buscando una mayor integración entre plataformas tripuladas y no tripuladas.
Estados Unidos ya desarrolla el Avión de Combate Colaborativo (Collaborative Combat Aircraft), que contempla la colaboración entre cazas tripulados de sexta generación y drones.
Japón, Italia y Reino Unido buscan posicionarse en este nuevo paradigma de combate aéreo, en el que las plataformas actuarán como «nodos» en una red de combate para compartir información y operar de manera ofensiva.
El papel de Japón en la alianza
Japón, con experiencia en tecnología de radio, guerra electrónica y conectividad, es un socio valioso en el desarrollo de la aviónica para este proyecto. Además, los cazas furtivos de sexta generación mejorarían la posición militar de Japón en el Pacífico, en caso de ser necesario realizar operaciones ofensivas.
La alianza con Estados Unidos y la creciente amenaza en la región podrían influir en la postura defensiva de Japón, establecida por su constitución. Aunque no es probable que Japón realice ataques ofensivos, estos cazas avanzados serían útiles para fines disuasorios y defensivos.
Implicaciones y reflexiones finales
La colaboración entre Japón, Italia y Reino Unido en el desarrollo de cazas furtivos de sexta generación es un paso significativo en la evolución de la estrategia de defensa aérea.
La interoperabilidad y la innovación tecnológica serán esenciales para enfrentar las amenazas actuales y futuras.
Además, el proyecto plantea interrogantes sobre el equilibrio entre defensa y disuasión, y si es necesario adaptar las políticas de seguridad a medida que evoluciona el panorama geopolítico.