Rusia continúa fortaleciendo sus capacidades defensivas, avanzando significativamente en el desarrollo de la clase Laika, también conocida como clase Husky, un submarino de propulsión nuclear de quinta generación previsto para ser incorporado a la Armada rusa hacia el 2030.
Este proyecto, aun en la fase de investigación y desarrollo, está concebido para maximizar el sigilo y la versatilidad operativa, equipándolo con tecnología de punta como el misil hipersónico Tsirkon.
No obstante, las restricciones financieras y los desafíos inherentes a la infraestructura militar rusa podrían retrasar o complicar la ejecución de este ambicioso programa.
Desarrollo submarino no se detiene pese a conflicto ucraniano
La guerra en curso en Ucrania no ha detenido el impulso del Kremlin hacia la innovación militar de vanguardia. Según informaciones de fuentes estatales rusas, los ingenieros están avanzando en la planificación de una nueva generación de submarinos nucleares.
Bajo la designación de clase Laika y el apodo “Husky”, estos avanzados submarinos están programados para entrar en servicio activo para el año 2030. Aunque la información específica sobre estos submarinos es limitada, los análisis disponibles sugieren una significativa mejora en capacidades de furtividad y operación modular.
Continuidad en la innovación submarina rusa
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La Oficina de Ingeniería Marina Malakhit desveló en 2014 sus planes para desarrollar un submarino de propulsión nuclear de quinta generación. Este anuncio se produjo antes de la introducción de la variante Yasen-M en la Armada rusa, también construida por esta misma entidad. Dos años después, se reveló el nombre en clave “Husky”, y el Ministerio de Defensa ruso formalizó un contrato para el desarrollo y producción futura de la clase.
Para 2019, la agencia TASS informó que había comenzado la fase de investigación y desarrollo de este submarino, al que también se refieren como Laika. En ese momento, aunque los detalles eran escasos, TASS destacó que “el misil hipersónico Tsirkon sería una de las principales armas ofensivas del submarino”, y agregó que “el diseño del submarino incluiría una configuración modular y un sistema de gestión de combate integrado, reforzado con capacidades de inteligencia artificial”.
Implicaciones estratégicas del desarrollo del misil Tsirkon
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El misil de crucero hipersónico con capacidad nuclear Tsirkon (también conocido como Zircon), desarrollado por NPO Mashinostroyeniya para la Armada rusa y designado por la OTAN como SS-N-33, representa un significativo avance en la capacidad ofensiva rusa. Con una velocidad punta de Mach 9.0, este misil posee la facultad de alcanzar objetivos marítimos y terrestres en un radio de aproximadamente 620 millas. De confirmarse estas especificaciones, Tsirkon se posicionaría como el misil más rápido jamás desplegado en combate.
Las representaciones filtradas del nuevo submarino sugieren que estos estarán dotados con cuatro tubos de misiles, cada uno capaz de albergar hasta cuatro misiles. Es plausible que la carga útil de estos submarinos incluya una combinación variada de misiles de ataque terrestre y antibuque, tales como el 3M22 Zircon, junto con los misiles de crucero antibuque 3M-54 Kalibr y P-800 Oniks.
Se estima que cada unidad de la clase Husky desplace 11.340 toneladas y alcance una velocidad máxima de 35 nudos. Las innovaciones en el uso de materiales compuestos en áreas críticas, como las superficies de control, la estructura del casco y el eje de la hélice, son indicativos de la búsqueda de eficiencia y sigilo. Las imágenes distribuidas por el fabricante presentan un diseño que recuerda al de la clase Akula, pero con modificaciones significativas como planos de popa en forma de X y una vela más extensa y aerodinámica.
Nuevas características técnicas en la clase Husky
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La clase Husky también incorporará un diseño de doble casco, tradicional, pero eficaz. Según informes de Naval News, estos submarinos estarán equipados con un sonar avanzado montado en la barbilla y mostrarán un diseño de cola más bajo, lo que podría sugerir una optimización para operaciones en zonas litorales. Estas características indican una clara intención de mejorar la capacidad operativa en diversos entornos marítimos.
No obstante, la complicada situación financiera de Moscú, exacerbada por el prolongado conflicto en Ucrania, plantea serias dudas sobre la viabilidad de finalizar la construcción de esta clase avanzada de submarinos según lo programado. La capacidad de Rusia para mantener y expandir su arsenal en este contexto desafiante sigue siendo una cuestión de interés estratégico global.