Francia refuerza su poderío aéreo con el Rafale F5 y el nuevo misil RJ10, diseñado para neutralizar sistemas de defensa avanzados y mantener su ventaja estratégica.
Francia apuesta por el Rafale F5 para el combate del futuro
La Fuerza Aérea y Espacial francesa (AAE) busca consolidar su dominio en el campo de batalla electrónico y contrarrestar las defensas aéreas enemigas. Durante años, Francia careció de un misil especializado en la Supresión de Defensas Aéreas Enemigas (SEAD) tras el retiro del AS-30 Martel. Ahora, con el desarrollo del Rafale F5 y el misil RJ10, París pretende recuperar esa capacidad perdida.
Los sistemas avanzados de anti-acceso/denegación de área (A2/AD), como el S-400 ruso o el HQ-9 chino, representan una amenaza creciente para las operaciones aéreas occidentales. La AAE busca garantizar que Francia pueda liderar una coalición en zonas de conflicto y, si es necesario, llevar a cabo ataques estratégicos con capacidad nuclear.
El general Stéphane Mille, jefe del Estado Mayor de la AAE, dejó claro en su intervención ante los legisladores que el desafío no es solo mantener la operatividad, sino seguir siendo relevantes en un mundo con amenazas más avanzadas y omnipresentes.
El Rafale F5 y su evolución hacia la guerra electromagnética
El espacio aéreo permisivo, donde Francia operaba con relativa facilidad, ya no es la norma. La guerra moderna exige algo más que poder de fuego: requiere capacidades avanzadas en guerra electrónica e inteligencia táctica. Por ello, el Rafale F5 no es solo una actualización, sino una reinvención del caza insignia francés.
Este nuevo estándar incluirá una mayor potencia de cálculo, enlaces de datos optimizados y la integración de un dron de combate furtivo (UCAV), basado en el prototipo nEUROn de Dassault Aviation. Este dron no solo proporcionará reconocimiento, sino que también interferirá sistemas enemigos y participará en ataques coordinados.
El general Jérôme Bellanger, actual jefe del Estado Mayor de la AAE, destacó que la guerra aérea se ha convertido en un dominio electromagnético donde es crucial detectar, neutralizar y destruir defensas enemigas con rapidez. El Rafale F5 representará la transición hacia el Futuro Sistema Aéreo de Combate (SCAF), al tiempo que mantendrá la capacidad de portar el ASN4G, un misil nuclear de cuarta generación.
Características clave del Rafale F5 y su armamento
- Integración de guerra electrónica: sistemas avanzados para detectar y anular defensas aéreas enemigas.
- Colaboración con drones de combate (UCAV): apoyo en reconocimiento, interferencia y ataques coordinados.
- Conectividad mejorada: enlaces de datos de última generación para comunicación en tiempo real.
- Capacidad nuclear: transporte del misil ASN4G para disuasión estratégica.
- Nuevo misil RJ10: arma supersónica diseñada para el combate SEAD y eliminación de amenazas tierra-aire.
El misil RJ10: potencia supersónica contra defensas aéreas
Desarrollado por MBDA en el marco del programa franco-británico FMAN/FMC, el RJ10 es un misil propulsado por estatorreactor, capaz de alcanzar velocidades entre Mach 3 y Mach 5. Su velocidad extrema y maniobrabilidad lo convierten en una amenaza difícil de interceptar.
El RJ10 forma parte de un desarrollo dual con el Reino Unido, donde Francia se encarga del misil supersónico y los británicos del TP15, un arma subsónica furtiva. Diseñado para entrar en servicio con el Rafale F5 en 2035, el RJ10 podrá destruir objetivos como sistemas de misiles tierra-aire y radares enemigos.
El programa Air-Surface Future Weapon (AASF) ha destinado 41,9 millones de euros hasta 2027 para el desarrollo de esta nueva generación de misiles, lo que refleja la determinación de Francia en reforzar sus capacidades SEAD.
Según el general Bellanger, el RJ10 no es solo un arma, sino la clave para abrir brechas en zonas hostiles. A diferencia del SPEAR EW británico, que emplea interferencia de radar, Francia ha optado por un enfoque de velocidad y potencia con el RJ10.
El futuro del combate aéreo y la estrategia de Francia
La modernización de la AAE no se basa únicamente en misiles. Bellanger destacó la necesidad de herramientas electromagnéticas ofensivas que inunden sensores enemigos y desactiven sus sistemas.
La estrategia francesa prevé el uso de enjambres de drones, algunos desechables y otros con capacidades de interferencia electrónica, lanzados desde Rafales o incluso desde transportes como el A400M. Esta combinación de saturación física y caos electromagnético permitirá neutralizar defensas enemigas antes de un ataque.
El RJ10 jugará un papel clave en esta estrategia, atacando objetivos estratégicos con mayor precisión y menor riesgo de ser interceptado. Bellanger lo describió como parte de un sistema en el que los drones detectan, el Rafale coordina y los misiles eliminan las amenazas.
El refuerzo del arsenal francés responde a un contexto global en el que las amenazas están en constante evolución. La guerra en Ucrania, la creciente influencia militar de China en el Pacífico y la inestabilidad en Oriente Medio han obligado a la OTAN y al Pentágono a replantear su estrategia de dominio aéreo.
El general Mille lo advirtió en 2023: “Las amenazas modernas se están diversificando. O nos adaptamos o nos quedamos atrás”. Dos años después, Bellanger refuerza esa visión con el Rafale F5 y el RJ10 como piezas clave para garantizar que Francia mantenga su posición de liderazgo en la guerra aérea del futuro.
El desarrollo del F5 y su armamento supone una inversión significativa, pero la AAE considera que el costo es justificado. Para 2035, Francia no solo espera operar en cielos disputados, sino reescribir las reglas del combate aéreo moderno.