Las actualizaciones tecnológicas TR-3 y Block 4 mantienen al F-35 como referente estratégico, pese a desafíos técnicos, presupuestarios y tensiones en el mercado global.
El F-35 refuerza su infraestructura con la actualización Technology Refresh 3
El F-35 Lightning II, desarrollado por Lockheed Martin, continúa su evolución tecnológica con la incorporación del Technology Refresh 3 (TR-3), una actualización que moderniza la arquitectura informática del avión. Esta mejora incluye un incremento sustancial en la capacidad de procesamiento y memoria, elementos esenciales para alojar futuras funcionalidades integradas en el programa Block 4.
La implementación del TR-3 comenzó con las unidades de producción a partir de 2023, aunque enfrentó retrasos significativos que impidieron la aceptación de los primeros ejemplares por parte del Departamento de Defensa. En julio de ese año, Lockheed Martin ensambló las primeras unidades con TR-3, pero estas no fueron incorporadas oficialmente hasta que concluyeran las pruebas de validación correspondientes.
Este retraso, aunque problemático en términos logísticos, refleja la complejidad de integrar una nueva arquitectura en un sistema ya sofisticado. A la vez, subraya el interés del Pentágono por asegurar estándares operativos sólidos antes de incorporar capacidades críticas a su flota.
La implementación exitosa del TR-3 será el pilar sobre el que se desarrollarán las más de 80 capacidades nuevas o mejoradas previstas dentro del paquete Block 4, permitiendo que el F-35 mantenga su ventaja tecnológica frente a competidores emergentes.
Block 4 introduce mejoras en sensores, armas y guerra electrónica
Concebido como un plan de desarrollo continuo, el Block 4 del F-35 busca incorporar capacidades que le permitan adaptarse a entornos altamente disputados y enfrentarse a amenazas tecnológicas avanzadas. Esta fase de modernización, originalmente presupuestada en 10,600 millones de dólares, ha incrementado su costo a 16,500 millones, con un cronograma de finalización extendido hasta 2029.

Entre las mejoras destacadas figuran el radar AN/APG-85, nuevos sensores de guerra electrónica en la suite AN/ASQ-239 de BAE Systems, y la integración del misil AARGM-ER, especializado en objetivos emisores de radar. Estas capacidades mejoran el poder ofensivo y la supervivencia del F-35 en entornos con defensas aéreas sofisticadas.
Sin embargo, la actualización ha revelado desafíos técnicos. El sistema de enfriamiento actual opera por encima de sus parámetros originales, lo que genera riesgos de desgaste acelerado en el motor F135. Según el Pentágono, los costos de mantenimiento adicionales derivados podrían alcanzar 38,000 millones de dólares durante la vida útil de la flota.
A pesar de estas complicaciones, el Block 4 se considera esencial para mantener la relevancia táctica del F-35, permitiéndole afrontar con eficacia a plataformas avanzadas como el J-20 chino o el Su-57 ruso en futuros escenarios de combate.
Mejoras clave del Block 4 para el F-35 Lightning II
- Integración del radar AN/APG-85 con mayor alcance y capacidad de rastreo.
- Actualización del sistema de guerra electrónica AN/ASQ-239 a una versión de próxima generación.
- Capacidad para emplear el misil AARGM-ER de mayor alcance y precisión.
- Ampliación de la arquitectura informática para alojar nuevas funciones en red.
- Potenciación de sensores multifunción y fusión de datos mejorada.
El F-35 domina el mercado internacional, aunque surgen tensiones
Con más de 1,100 unidades entregadas hasta enero de 2025, el F-35 se ha consolidado como el caza de quinta generación más producido y exportado del mundo. Estados Unidos proyecta adquirir 2,470 aeronaves en sus tres variantes, y 19 países aliados ya han confirmado compras o compromisos.

En 2024, Lockheed Martin entregó 110 aviones, y para 2025 se espera una producción de entre 170 y 190 unidades, incluyendo aeronaves retenidas por los retrasos del TR-3. La reducción del costo por unidad ha sido progresiva: el F-35A promedia 82.5 millones de dólares, el F-35B 109 millones y el F-35C 102.1 millones.
No obstante, el mercado no es ajeno a la controversia. Países como Canadá y Alemania han reevaluado sus compras por inquietudes sobre costos, retrasos y dependencia tecnológica de EE. UU. Estas dudas han impulsado el interés en alternativas como el Rafale francés o el proyecto Tempest del Reino Unido.
A pesar de estos desafíos, el F-35 continúa siendo atractivo por su interoperabilidad, capacidades en red y volumen de producción, características que difícilmente pueden ser replicadas por competidores emergentes en el corto plazo.
Comparado con rivales, el F-35 ofrece madurez operativa y conectividad
El panorama de cazas de combate contemporáneo presenta al F-35 frente a competidores tanto de quinta como de cuarta generación avanzada. Aunque el F-22 Raptor mantiene la supremacía en combate aire-aire puro, su producción limitada y su enfoque exclusivo lo hacen menos versátil que el F-35.
El Chengdu J-20 de China, con más de 200 unidades producidas y un diseño de largo alcance, representa el rival más cercano. Sin embargo, carece del nivel de madurez operativa y fusión de sensores que caracteriza al Lightning II. El J-35A chino, presentado en 2024, sigue en etapas iniciales de desarrollo y no ofrece la interoperabilidad que el F-35 ya ha demostrado.
El Sukhoi Su-57 ruso, aunque superior en maniobrabilidad y equipado con el misil R-37 hipersónico, sufre por una producción muy limitada y problemas persistentes de confiabilidad. Con menos de 20 unidades en servicio hasta 2025, su impacto estratégico es restringido.
Frente a cazas como el Su-35 ruso o el Dassault Rafale, el F-35 destaca por su furtividad, conectividad y coordinación multisensorial. En ejercicios como Red Flag, ha demostrado una relación eliminación/pérdida de 20:1, frente a aeronaves de cuarta generación como el F-16 o F-15.
El F-35 se consolida como puente entre generaciones tecnológicas

Además de su valor táctico, el F-35 ha demostrado ser una plataforma evolutiva, adaptándose a nuevas exigencias operativas mediante actualizaciones como el TR-3 y el Block 4. La inclusión de sistemas como ODIN, sucesor del ALIS, y la fusión de datos en red lo convierten en un referente para futuras generaciones de cazas.
Proyectos como el Tempest británico o el Future Combat Air System europeo todavía se encuentran a una década o más de su entrada en servicio, lo que refuerza el papel del F-35 como el caza principal de Occidente en el corto y mediano plazo.
A pesar de desafíos logísticos y presupuestarios, el Lightning II continúa siendo una herramienta estratégica clave para Estados Unidos y sus aliados, enfrentando con eficacia un entorno geopolítico cada vez más competitivo.
Con una capacidad comprobada para operar en entornos disputados, adaptarse tecnológicamente y mantenerse relevante, el F-35 no solo se mantiene vigente, sino que lidera el camino hacia una nueva era de aviación militar interoperable y digitalizada.