La NASA busca transformar la aviación comercial con el X-59, capaz de romper la barrera del sonido sin el estampido sónico tradicional.
El X-59 apunta a revivir los vuelos supersónicos sin ruido disruptivo
El avión experimental X-59, desarrollado por NASA en colaboración con Lockheed Martin, representa un avance clave en la aviación supersónica. Su propósito principal no es el transporte comercial inmediato, sino demostrar que es posible superar Mach 1 sin el estruendo característico de los vuelos supersónicos, un obstáculo que ha limitado el desarrollo de estos aviones durante décadas. La aeronave forma parte del programa Quesst de NASA, diseñado para recopilar datos que puedan servir como base para cambiar las regulaciones sobre vuelos supersónicos en zonas habitadas.
El X-59 se caracteriza por un diseño aerodinámico optimizado para mitigar el ruido: una nariz alargada y afilada, un motor ubicado en la parte superior del fuselaje y una superficie inferior sin interrupciones. Estas características están diseñadas para dispersar las ondas de choque de manera que el “golpe sónico” se perciba como un leve “thump”, equivalente a 75 decibelios, mucho menor que los 105 decibelios del Concorde. La meta es permitir vuelos supersónicos sobre tierra firme sin causar molestias significativas a las poblaciones.
El proyecto, iniciado formalmente en 2016, fue adjudicado a la división Skunk Works de Lockheed Martin, reconocida por su experiencia en aeronaves innovadoras como el SR-71. Desde entonces, el X-59 ha superado múltiples etapas técnicas, incluyendo simulaciones, ensayos en túnel de viento y validación de sistemas críticos, encaminándose hacia su primer vuelo programado para 2025.
La tecnología del X-59 podría cambiar el futuro de la aviación comercial
El X-59 mide 30.4 metros de largo por 9 metros de ancho y está propulsado por un motor General Electric F414-GE-100, instalado en noviembre de 2022. Esta unidad permite una velocidad de crucero de Mach 1.42, es decir, unos 1,510 km/h a una altitud operativa de 16,800 metros. A diferencia de aviones anteriores, el X-59 gestiona la propagación de las ondas de choque para reducir el impacto acústico sobre el terreno.
Un componente innovador es el sistema de visión externa (XVS), desarrollado con Collins Aerospace. La nariz alargada del X-59 impide una visión frontal directa, por lo que el piloto utiliza cámaras de alta resolución y una pantalla 4K dentro de la cabina para visualizar el entorno. Esta tecnología, que incluye superposición de datos de vuelo en tiempo real, podría influir en el diseño de futuras aeronaves, incluso en sectores más allá de la aviación supersónica.
Características técnicas destacadas del X-59 supersónico
- Motor: General Electric F414-GE-100 con postcombustión (22,000 lb de empuje).
- Velocidad de crucero: Mach 1.42 a 55,000 pies de altitud.
- Nivel de ruido estimado: 75 EPNdB (frente a los 105 del Concorde).
- Sistema XVS: visión digital externa con pantalla 4K y superposiciones en tiempo real.

Este sistema de navegación avanzada se complementa con una estructura especialmente diseñada para evitar la fusión de ondas de choque, que es la principal causa del estruendo sónico. En lugar de un estampido fuerte, el X-59 produce un sonido similar al cierre de una puerta a lo lejos, resultado de más de una década de investigación aeroacústica.
El primer vuelo marcará el inicio de pruebas en comunidades reales
El avión fue presentado oficialmente el 12 de enero de 2024 en las instalaciones de Skunk Works en Palmdale, California. Desde entonces, ha completado la instalación de su motor y ensayos de interferencia electromagnética (EMI), verificados en febrero de 2025. Estas pruebas fueron esenciales para asegurar el funcionamiento correcto de sensores, equipos de navegación y comunicaciones a bordo.
Una vez completados los vuelos iniciales en el Centro Armstrong de NASA en Edwards, el X-59 sobrevolará varias ciudades seleccionadas en Estados Unidos, recogiendo datos sobre cómo perciben los ciudadanos el nuevo tipo de estampido sónico. Esta fase de validación es esencial para los objetivos de la misión Quesst, cuyo propósito es presentar los resultados ante la FAA y la OACI en 2027, en busca de influir en un posible cambio regulatorio para 2028.
NASA subraya que el X-59 no está diseñado para producción comercial, pero servirá como plataforma para validar tecnologías que puedan ser adoptadas por futuros fabricantes de aviones supersónicos. El avión también probará los límites de los materiales, formas y controles necesarios para operar en condiciones de vuelo extremas con bajo impacto acústico.
Un posible renacimiento del viaje supersónico con visión sostenible
El X-59 no busca solo velocidad; su objetivo es hacerlo de forma más sostenible y aceptable para el público. Si logra demostrar que los vuelos supersónicos pueden ser lo suficientemente silenciosos, se abriría la posibilidad de acortar drásticamente los tiempos de vuelo. Un trayecto de costa a costa en EE. UU. podría reducirse de cinco a menos de tres horas, con beneficios potenciales también en misiones médicas y de emergencia.

El programa, con un costo de 247.5 millones de dólares, forma parte de un contrato de incentivo de NASA con Lockheed Martin. Pam Melroy, administradora adjunta de NASA, y John Clark, vicepresidente de Skunk Works, han destacado el trabajo conjunto de cientos de especialistas que han hecho posible esta aeronave experimental.
Algunos críticos advierten sobre el impacto ambiental de los vuelos supersónicos, tradicionalmente más demandantes en consumo de combustible. Aunque el X-59 no es un modelo de producción, sus tecnologías deberán probar que pueden escalarse sin comprometer la eficiencia energética ni incrementar la huella de carbono.
Firmas como Boom Supersonic, Hermeus y Spike están atentas al desarrollo del X-59. El ingeniero de NASA Craig Nickol sostiene que el proyecto podría democratizar el vuelo supersónico, acercándolo a una audiencia más amplia que la que accedía al exclusivo Concorde, retirado en 2003.
Con esta aeronave, la NASA y Lockheed Martin no solo intentan redefinir la experiencia del vuelo supersónico, sino también establecer una nueva norma técnica y social para la aviación del futuro. Si las pruebas comunitarias confirman el bajo impacto acústico, el X-59 podría ser el primer paso hacia una nueva era en el transporte aéreo global.