A pesar de su enorme presupuesto, la Fuerza Aérea de EE. UU. enfrenta problemas de capacidad y eficiencia. En lugar de insistir en el NGAD, debería priorizar el desarrollo de bombarderos hipersónicos no tripulados.
El presupuesto récord de defensa no garantiza mejores capacidades
El gasto en defensa de Estados Unidos alcanza niveles históricos, pero su capacidad militar ha disminuido. Desde 1991, el país no ha logrado una victoria clara en conflictos armados, enfrenta dificultades para construir buques de guerra y su Fuerza Aérea se encuentra en declive.
Con un presupuesto de 228.000 millones de dólares para este año, aproximadamente el 30 % se destina a la compra de nuevos aviones y la modernización de flotas. Sin embargo, el aumento de recursos no ha mejorado la entrega de aeronaves ni la fiabilidad de los programas de mantenimiento.
Mientras la deuda nacional sigue en ascenso, se habla de recortes en el gasto del Pentágono. Ante este escenario, la Fuerza Aérea tendrá que operar con menos recursos, lo que hace aún más urgente optimizar su enfoque estratégico.
Decisiones cuestionables en la asignación de recursos militares
La Fuerza Aérea ha realizado inversiones polémicas, impulsando el F-35 Lightning II en lugar del más avanzado F-22A Raptor o del YF-23, que probablemente superaba a ambos. Ahora, el énfasis está en el desarrollo del Next Generation Air Dominance (NGAD), el B-21 Raider y el sucesor del SR-71 Blackbird, todos con altos costos para los contribuyentes.
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Entre estas plataformas, la más prometedora es la sucesora del SR-71. Aunque el B-21 representa una mejora frente al B-2 Stealth Bomber, su elevado precio y el tiempo necesario para construir unidades suficientes lo vuelven poco práctico. Por su parte, el NGAD carece de justificación suficiente para su desarrollo.
Datos clave sobre el futuro de la aviación militar
- El presupuesto de la Fuerza Aérea de EE. UU. alcanza 228.000 millones de dólares en 2024.
- El F-35 se impuso a pesar de que el F-22 y el YF-23 ofrecían mejores capacidades.
- El NGAD costaría alrededor de 300 millones de dólares por unidad.
- El SR-72, sucesor del SR-71, podría convertirse en un bombardero hipersónico no tripulado.
- El NextRS, desarrollado por DARPA, AFRL y NASA, busca cumplir un rol similar al SR-72.
Los desafíos del combate aéreo en la actualidad
Los sistemas anti-acceso/denegación de área (A2/AD) han fortalecido la defensa de los rivales de EE. UU., limitando la efectividad de las armas convencionales. Estos sistemas obligan a la Fuerza Aérea a operar desde distancias mayores a las previstas en su entrenamiento y estrategia.
Durante décadas, el sigilo ha sido una ventaja clave en la tecnología militar estadounidense. Sin embargo, en el siglo XXI, la velocidad hipersónica será el factor decisivo en la guerra aérea.
Bombarderos hipersónicos: la alternativa más eficaz
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El desarrollo del SR-72 “Son of Blackbird” cobra importancia en este contexto. Este prototipo no tripulado, además de misiones de vigilancia, podría portar armamento, convirtiéndose en un bombardero hipersónico de largo alcance.
Mientras tanto, el proyecto Next Generation Responsive Strike (NextRS), impulsado por DARPA, AFRL y NASA, busca cumplir un papel similar. A pesar de ello, el cronograma de la Fuerza Aérea da prioridad al NGAD, retrasando el NextRS al menos cinco años.
En lugar de gastar recursos en desarrollos intermedios, el Pentágono debería ajustar el presupuesto de la Fuerza Aérea y centrar su atención en el SR-72 o el NextRS. Estas plataformas serían las más efectivas para garantizar la superioridad aérea de Estados Unidos en futuros conflictos.