Israel cerró el miércoles los pasos fronterizos con Gaza, impidiendo a miles de trabajadores llegar a sus puestos de trabajo en Israel y Judea y Samaria, tras días de manifestaciones en la frontera en las que las fuerzas israelíes abrieron fuego y mataron a un manifestante un día antes.
La medida impide a más de 18.000 palestinos cruzar para ir a trabajar, privando a la debilitada economía del territorio bloqueado de unos 2 millones de dólares al día, según economistas locales.
Desde hace días se celebran protestas respaldadas por Hamás, el grupo islamista que controla Gaza, contra cuestiones que van desde el trato que reciben los presos palestinos en las cárceles israelíes hasta las visitas de judíos al complejo de la mezquita de Al Aqsa, lugar sagrado tanto para musulmanes como para judíos, que lo conocen como el Monte del Templo.
El martes, un palestino murió por disparos de las fuerzas israelíes durante las protestas, y otras 11 personas resultaron heridas, según las autoridades sanitarias de Gaza.
Un portavoz de Cogat, la agencia del Ministerio de Defensa israelí que se coordina con los palestinos, confirmó el cierre del paso de Erez a Gaza y dijo que se reabriría “de acuerdo con las evaluaciones de la situación”.
El cierre de la frontera, que sigue a una breve prohibición de las exportaciones desde Gaza a principios de este mes después de que los inspectores encontraran explosivos en un envío de mercancías, añadirá presión a una economía ya sometida a tensiones debido al bloqueo impuesto por Israel y Egipto.
Cuanto más tiempo permanezca cerrada la frontera, peor será la situación de los palestinos que dependen de Israel para trabajar.
“Tenemos demasiado miedo de que el paso no se abra pronto y volver a vivir en la pobreza y la necesidad”, dijo un padre de Gaza con cinco hijos, que duerme en el lado palestino del paso de Erez desde el domingo por la noche.
Los 18.000 permisos de trabajo concedidos por Israel aportan importantes cantidades de dinero en efectivo a un territorio donde, según cifras del FMI, la renta per cápita es solo una cuarta parte de la de Judea y Samaria y donde el desempleo alcanza casi el 50 %, según el Banco Mundial.
Ayman Abu Krayyem, portavoz del Ministerio de Trabajo de Gaza, dirigido por Hamás, declaró que, como consecuencia del cierre, 8.000 trabajadores que habían regresado a Gaza con motivo de las fiestas [judías] se han quedado varados en el territorio desde la prohibición.
“Están perdiendo 3,2 millones de shekels (842.000 dólares) al día. Se trata de dinero relevante con el que podrían ayudar a sus familias y mejorar sus condiciones económicas… Se trata de un castigo colectivo”, afirmó Krayyem.
En las últimas semanas, el ejército ha declarado que sus soldados han estado utilizando medios de dispersión antidisturbios contra palestinos que lanzaban explosivos contra la valla fronteriza a lo largo de la Franja de Gaza.
Egipto y Catar, dos mediadores clave en anteriores rondas de enfrentamientos, estaban hablando con las dos partes en un intento de evitar caer en una nueva oleada de confrontación armada, dijo un funcionario palestino familiarizado con esos esfuerzos.