Según una fuente de alto nivel de los servicios secretos europeos, se estima que hasta 50 personas perdieron la vida en el reciente incidente en el hospital Al Ahli de Gaza.
Israel ha negado su implicación en el suceso y ha presentado evidencia que respalda la teoría de que fue causado por un misil errante de la Jihad Islámica, convalidada por el Reino Unido, Estados Unidos y otras naciones.
Las aseveraciones de Hamás sobre un total de 500 víctimas mortales en la explosión han sido cuestionadas por Israel. El Ministerio de Salud de Gaza, bajo el control de Hamás, posteriormente informó de al menos 471 personas asesinadas.
El vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Jonathan Conricus, también puso en duda las cifras proporcionadas por el ministerio de Hamás, planteando la pregunta: “¿Dónde se encuentran los cuerpos?”.
CNN hizo referencia a una evaluación estadounidense que estima que entre 100 y 300 personas perecieron en la explosión.
Los reporteros de la AFP presenciaron numerosos cadáveres en la escena, mientras médicos y civiles los envolvían en telas blancas, mantas o bolsas de plástico negras.
Las imágenes posteriores al ataque al hospital, capturadas por el grupo de vigilancia satelital Maxar, indican que la mayoría de los edificios del centro médico permanecían mayormente intactos.