La reacción de Hezbolá ante un inminente ataque de Israel en el Líbano determinará el alcance de la escalada en el norte, según informó un funcionario israelí a Haaretz. “Tendremos que esperar y ver”, mencionó el funcionario tras una reunión del gabinete de seguridad para decidir el curso de acción de Israel luego del ataque con cohetes del sábado en el Golán, que se saldó con la muerte de 12 niños.
Diplomáticos occidentales comentaron al periódico que hay un esfuerzo considerable para evitar que una respuesta israelí desencadene una guerra a gran escala en el Líbano. Mientras tanto, un funcionario de seguridad declaró a Israel Hayom que, aunque se espera una escalada significativa durante varios días, Israel no busca una guerra contra Hezbolá en este momento. El objetivo es un cambio estratégico en la región norte.
Además, los funcionarios consideran que la respuesta de Israel influirá en las negociaciones sobre los rehenes. Sin embargo, no tienen claro si esto llevará a Hezbolá e Irán a presionar a Hamás para llegar a un acuerdo, o si sucederá lo contrario, indicó Israel Hayom.
El Canal 12 informó que Israel está evaluando varias alternativas que podrían perjudicar a Hezbolá más de lo que lo ha hecho hasta ahora, pero que también podrían impactar otros frentes. La cadena anticipa días significativos e intensos. Una fuente de seguridad afirmó que la necesidad de castigar a Hezbolá supera el miedo a una guerra total y que existe consenso entre altos funcionarios de seguridad y políticos en la necesidad de una respuesta contundente. Según esta fuente, el ejército está listo “con solo pulsar un botón” y Jerusalén está considerando atacar objetivos estratégicos en el Líbano no pertenecientes a Hezbolá.
El Canal 12 también informó que, en las discusiones en curso, ministros de extrema derecha como Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir están a favor de una guerra total, mientras que el primer ministro Netanyahu y el ministro de Defensa Yoav Gallant, junto con otros, no están de acuerdo. La cadena citó además a una fuente diplomática anónima que comentó que “la guerra también está sobre la mesa”, aunque no está claro cuán seria es esta intención.