BERLÍN, Alemania (AFP) – Un ex guardia de un campo de concentración de 100 años de edad se convertirá el jueves en la persona de mayor edad en ser juzgada por crímenes de la época nazi en Alemania, cuando comparezca ante el tribunal acusado de complicidad en asesinato en masa.
El sospechoso, identificado únicamente como Josef S., está acusado de colaborar “a sabiendas y voluntariamente” en el asesinato de 3.518 prisioneros en el campo de Sachsenhausen, en Oranienburg, al norte de Berlín, entre 1942 y 1945.
Entre las acusaciones que pesan sobre él se encuentran la de ayudar e instigar la “ejecución por fusilamiento de prisioneros de guerra soviéticos en 1942” y el asesinato de prisioneros “utilizando el gas venenoso Zyklon B”.
Los fiscales alemanes se apresuran a llevar ante la justicia a los últimos autores nazis supervivientes, y en los últimos años han centrado cada vez más la atención en el personal nazi de menor rango.
El caso se produce una semana después de que una mujer alemana de 96 años, que fue secretaria en un campo de exterminio nazi, huyera dramáticamente antes del comienzo de su juicio, pero fuera capturada varias horas después. Ella también ha sido acusada de complicidad en el asesinato. Su juicio se reanuda el 19 de octubre.
A pesar de su avanzada edad, una evaluación médica realizada en agosto determinó que Josef S. estaba en condiciones de ser juzgado, aunque las audiencias en el tribunal de Neuruppin se limitarán a un par de horas al día.
Se espera que el proceso dure hasta principios de enero.
“No se le acusa de haber disparado a nadie en particular, sino de haber contribuido a estos actos a través de su trabajo como guardia y de haber sido consciente de que tales asesinatos estaban ocurriendo en el campo”, dijo una portavoz del tribunal.
Thomas Walther, abogado que representa a varios supervivientes del campo y a los familiares de las víctimas en el caso, dijo que incluso 76 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, juicios como éste son necesarios para que los autores rindan cuentas.
“No hay fecha de caducidad para la justicia”, dijo a la AFP.
Uno de sus clientes es Antoine Grumbach, de 79 años, cuyo padre Jean estuvo en la resistencia francesa y fue asesinado en Sachsenhausen en 1944.
Espera que Josef S. arroje luz sobre los métodos utilizados para matar a la gente en el campo, pero también que el acusado “diga ‘me equivoqué, estoy avergonzado’”, dijo Grumbach a la AFP.
Simbólico
La guardia nazi de las SS detuvo a más de 200.000 personas en el campo de Sachsenhausen entre 1936 y 1945, entre ellas judíos, gitanos, opositores al régimen y homosexuales.
Decenas de miles de reclusos murieron a causa de los trabajos forzados, los asesinatos, los experimentos médicos, el hambre o las enfermedades antes de que el campo fuera liberado por las tropas soviéticas, según el Memorial y Museo de Sachsenhausen.
Poco se sabe del acusado, más allá de que fue liberado de su cautiverio como prisionero de guerra en 1947 y fue a trabajar como cerrajero en la región de Brandenburgo de la entonces Alemania Oriental comunista, informó el diario Bild.
El abogado del centenario, Stefan Waterkamp, dijo que su cliente “ha guardado silencio” hasta ahora sobre los cargos que se le imputan.
Si es condenado, Josef S. podría pasar varios años en la cárcel, pero Waterkamp dijo que las sentencias en casos como éste son “sobre todo simbólicas”, dado que los acusados han llegado al final de sus vidas.
Alemania lleva persiguiendo a ex personal nazi desde que la condena en 2011 del ex guardia John Demjanjuk, sobre la base de que sirvió como parte de la maquinaria asesina de Hitler, sentó un precedente legal.
Desde entonces, los tribunales han dictado varias sentencias de culpabilidad por esos motivos y no por asesinatos o atrocidades directamente relacionadas con el individuo acusado.
Entre los que fueron llevados ante la justicia tardía se encuentran Oskar Groening, contable de Auschwitz, y Reinhold Hanning, antiguo guardia de las SS en Auschwitz.
Ambos fueron condenados a la edad de 94 años por complicidad en asesinatos en masa, pero murieron antes de poder ser encarcelados.
Más recientemente, el ex guardia de las SS Bruno Dey fue declarado culpable a la edad de 93 años el año pasado y se le impuso una condena condicional de dos años.
Los fiscales están investigando otros ocho casos, según la Oficina Central de Investigación de Crímenes Nacionalsocialistas.