El ciudadano peruano, Eddie Manuel Núñez Santos, ha sido arrestado por la policía tras ser acusado por el FBI de hacer numerosas amenazas de bomba contra instituciones judías en Estados Unidos durante Rosh Hashaná.
Una ola de amenazas por rechazo
Según el FBI, Núñez Santos, envió más de 150 amenazas, principalmente a través de correo electrónico a sinagogas, hospitales y escuelas en cinco estados americanos entre el 15 y 21 de septiembre. Las autoridades aseguran que sus actos fueron una respuesta tras solicitar fotos inapropiadas a jóvenes y ser rechazado.
Algunas de las amenazas enviadas por él contenían números telefónicos. Estos números, de acuerdo al FBI, pertenecen a las mismas adolescentes que le negaron las fotos.
Después de Rosh Hashaná, la Liga Antidifamación reportó 71 amenazas contra instituciones judías desde el 21 de julio. Aunque esta cifra podría ser mayor, ya que algunas comunidades optaron por no divulgar las amenazas recibidas.
Consecuencias de las amenazas
Estas amenazas ocasionaron la evacuación de sinagogas, cierre de hospitales y retrasos en vuelos. El FBI señaló que las amenazas estaban dirigidas principalmente a instituciones en Nueva York, Pensilvania, Connecticut, Arizona y Alaska.
Un ejemplo revelador es una amenaza enviada a una sinagoga en Westchester, Nueva York, que decía: “Coloqué múltiples bombas… Muchas personas yacerán en un charco de sangre”. Aunque la amenaza fue considerada no creíble, generó alerta en la comunidad.
Tras una investigación exhaustiva, se vinculó a Núñez Santos, quien trabaja como desarrollador web, con estas amenazas.
Penas potenciales
Si se le declara culpable, Núñez Santos enfrenta múltiples cargos que podrían dar como resultado años de encarcelamiento. Específicamente, los cargos por transmisión de bulos y comunicación de amenazas podrían llevar a una pena máxima de cinco años de prisión.
“El FBI no tolerará a quienes induzcan miedo en nuestras comunidades”, afirmó James Smith, director adjunto del FBI.
Esta no es la primera vez que se enfrentan a amenazas falsas dirigidas a instituciones judías. En 2017, se rastrearon más de 100 amenazas a un adolescente en Israel. Y en 2020, varios centros comunitarios judíos recibieron amenazas de bomba por correo.