Alrededor de la medianoche del lunes, los residentes en el norte y centro de Israel reportaron haber sentido un terremoto.
Se estima que el origen del movimiento telúrico fue un sismo de 5,5 grados en la escala de Richter, con epicentro en la ciudad siria de Hamás, que también se percibió en Jordania.
El Servicio Geológico de Israel informó que, a mediados de julio, un terremoto de magnitud 3,7 se registró en la región del mar muerto. En esta ocasión, el sismo fue percibido por habitantes de Dimona, el mar muerto y Ma’ale Adumim, sin que se reportaran heridos o daños materiales.
En marzo pasado, otro terremoto, de 3,4 grados, se sintió al este de Hadera, nuevamente sin causar lesiones ni daños. En su momento, el Servicio Geológico de Israel calificó ese sismo como débil y descartó la posibilidad de que se produjeran réplicas o nuevos terremotos significativos.